"Chido, gracias por esos aplausos; esta parte del concierto está dedicada a la banda que anda con la guitarra al hombro", pronunció, para luego entonar El diablo, el mundo y Tú te las tomaste solo, esta última con una parte de El rey.
"Estamos aquí para festejar nuestros primeros 16 años de vida como Haragán, fiesta a la que están invitados", manifestó, y preparó otras dos rolas. "Si tu quieres dejo de chupar, si tu quieres", coreó la gente para concluir con el tema que dice: "¿Cómo te atreves a mover las cenizas del amor?"
Hubo para todos los barrios
Tras esta intervención, Alvarez desapareció de escena y mencionó que se iba a cambiar para regresar con su compañía y deleitar tanto a la gente de Iztapalapa como a la de ciudad Neza, y todos los galanes de barrio ahí presentes.
Entonces, la barriada tuvo cinco minutos para prepararse con tragos de cerveza; algunos probaron resistencia con muelleo de piernas y otros comprobaron la elasticidad del cuello y la nuca, para disponerse a bailar el urbano sonido demencial.
La perra brava, Alma de negro y El chamuco fueron emitidas por esta agrupación, que en repetidas ocasiones fue ovacionada por la concurrencia, misma que se dejó seducir por las notas de la delirante armónica y el hiriente sax.
En los años 30 fue recordada de manera nostálgica, pues Alvarez la compuso para su padre, y esta noche se la dedicó a Octavio Espinoza, Sopas, quien toca el sax en esta banda.
Jesucristo del barrio y Muñequita sintética fueron las siguientes canciones en ser cobijadas por los rocanroleros. Para interpretar esta última, el vocalista pidió ayuda a una pequeñita, y luego a otra, hasta que subieron al escenario mujeres grandes y chicas para hacer gala de los versos de este poema musicalizado.
Luego, antes de anunciar a uno de sus invitados, emitió de su raspada garganta Juan el descuartizador y Ser mujer.
Una vez que Alejandro Otaola entró al escenario, Alvarez anunció que la siguiente canción estaba dedicada a la banda de Oaxaca. "¿Cómo es posible que los maestros no tengan la razón?", se preguntó e interpretó Toquedkeda.
Tipo Malo, Presionado, Lourdes y Chaskeo fueron los temas ofrecidos por este dueto, mismos que pertenecen al más reciente material de Haragán y compañía.
Qué va a ser de él, Dios, fue la canción que sirvió para presentar a los músicos que lo acompañaron: Manuel Godoy en la guitarra, Juan Brand en la batería, Dennis Par al bajo y Octavio Espinoza, Sopas, con el sax; entonces, anunció al segundo participante.
José Luis Cordero, Pocholo, quien llegó para dar el toque rasgador de la armónica y enviar saludos a la fila 11, celebró con No estoy muerto.
Mención aparte merece la llegada de Johnny Laboriel, quien se informó con sólo tocar las notas que hicieron rememorar la canción que dice: "Pareces una rosa, bonita y olorosa", que provocó la euforia del público cautivo. Así, Hiedra y Feita fueron cantadas por este renovado dueto, mismo que lució con las maromas de Laboriel y su discurso en honor al momento: "No tengo palabras para agradecer a Dios que este hombre me haya invitado a su mundo".
"¡Beeso, beeso!", empezó a escucharse en el coro formado por los presentes, a lo que Alvarez y Laboriel simplemente respondieron: Aburrida la vida, tema con que intentaron despedirse, pero, ante la exclamación de "¡uleeeero, uleeero!", decidieron continuar con Otro día más y la rola homenaje a los Tigres del Norte, Un día a la vez. Más de dos horas de concierto fueron concluidas con el tema Basuras, final que dejó más que satisfechos a los románticos urbanos que gustan del rock con tintes de blues, funk, rock y ritmos latinos, pero con el sello ciento por ciento chilango. |