ENTREVISTA
Revista: Switch
Mes de Agosto 2005, Número 105
Sesión: Visor
Texto de: Rodrigo Rodríguez
Página 37

 

Rasca cuerdas desde chavo y se ha convertido en un ícono urbano. Ya ha hecho mucho desmadre y ahora busca evolucionar como artista. Este muchacho no te conviene, es un Haragán.

¿Cómo va el rock mexicano?
Hay de todo: los falsos grupos que vemos en la television, los veteranos y los que están surgiendo. Pero creo que sigue el cuento de siempre: no hay apoyo.

¿Cuál fue la mayor satisfacción de tu carrera?

Pues ir a tocar y que todo salga bien. Toco por ser feliz, y cuando lo logro, llego al punto máximo de satisfacción.

¿Cómo se han mantenido tantos años?
El año pasado se fue el baterista. Es cuando se va tu mujer, pero cuando sales a la calle y ves que hay toda una pasarela dices: ah caray, se puede escoger.

¿De tus discos, cuál es tu favorito?
Pues no me gusta ni uno (risas). Pudes ser "En el corazón no hay nada", el primero, y Ánimas también tiene lo suyo.

 
   
¿Hay algo de tu música que no te guste?
"Rock que se comparte" no me gusta, porque no está bien mezclado; aunque las canciones son muy buenas. Fue una falla del ingeniero.

¿Cómo te gustaría ser recordado?

Al final del camino de cada carrera nada más quedan los discos y el reto está en hacer discos inmortales, ahí es donde tenemos que buscar la forma de hacer arte.

¿Has conocido alguno de tus héroes musicales?

Armando Nava, al Paco Gruexo... recuerdo que en mi primer tocada con su Tlatelolco Rock Symphony, hasta una vez fue a mi casa a buscarme. Con Lora tuve la oportunidad de grabar y cotorrear un rato.

¿Cómo te imaginas a Dios?
Podría decirte que no existe. Pienso en Cristo más como un ser humano extraordinario que como algo santo; tipo Che Guevara, alguien que vino a dar una revolución de cariño, una filosofía bonita de tolerancia.

¿De que te gustaria tener 200?

200 éxitos, como Los Beatles, rara es la rola que piensas que está medio fea, y son esas en las que canta Ringo o George, o alguna medio fresilla.

¿Cómo fue tu última borrachera?
Fue en el País Vasco. Hioce la gira de las cantinas y visité como 20. Estaba en una barra y le dije al cantinero: “Me da un whisky doble antes de que empiecen los trancazos”.

¿Qué opinas de las drogas?
No son malas, pero la cuestión es controlarlas. Hasta el sexo es malo en exceso: el problema está en la educación.

¿Qué ha sido lo más difícil de tu carrera?

Una banda es como una familia, y mantenerla unida le toca al jefe de la familia, y a veces es desgastante mantener tantas emociones juntas.

¿Cuáles son tus carencias como músico?

Soy como José Alfredo, no se cantar pero compongo muy bien.
Hay canciones como “La muñequita” que las tengo que cantar siempre. ¿Se imaginan a los Rolling sin “Satisfacción”?
 
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